Juana Manuela Gorriti, la escritora viajera narradora de una época

J. M. Gorriti, (1819-1892) nace en la provincia de Salta (Argentina) en una familia aristocrática; hija de José Ignacio Gorriti gobernante y militar opositor de Rosas. Vivió con su familia la dureza del destierro, al ser derrotados por la causa federal son obligados a emigrar y son confiscados todos los bienes familiares. Mujer extraordinaria para su época, escritora del siglo XIX y narradora de la leyenda nacional; reconstruye el relato de una época desde una perspectiva singular como testigo directo e indirecto de la historia política, cultural y doméstica de su tiempo. Su vida no puede ser considerada como referente de la mujer del siglo XIX, por el contrario, todas las experiencias, avatares y acontecimientos vividos por esta escritora romántica la convierten en una mujer excepcional. En J. M. Gorriti, el viaje y la escritura son en términos del movimiento y de la palabra, los que definen la vida de una mujer que ha tomado riesgos y que dejó huellas en los espacios políticos y culturales por los que transitó.

Siendo niña debe abandonar la patria junto con su familia, el dolor del destierro aparecerá luego en su escritura. Se casa a los quince años con Isidoro Belzú, un militar que llegará a ser presidente de Bolivia con quien tiene dos hijas, se le han adjudicado amantes, hijos ilegítimos, organiza revueltas y participa en combates. Sobrevive económicamente gracias a la enseñanza y a la escritura, y llega a ser una mujer respetada y exitosa antes de cumplir los cuarenta años. Vive alternativamente en Lima, Buenos Aires y La Paz y su originalidad respecto a los escritores contemporáneos radica en haber elegido América como eje y materia de su producción literaria. A los 74 años se radica en Buenos Aires, adonde había viajado para recibir una pensión otorgada por el gobierno como hija de un héroe patrio.

En la compilación de lecturas críticas El ajuar de la patria, G. Batticuore (1993) considera en su ensayo “La novela de la historia”, que es posible reconstruir la historia personal de J. M. Gorriti entre la ficción, los libros de memoria y las biografías. En su escritura aparecen como constantes –en el contexto de las luchas y las conspiraciones– las guerras de la independencia y la guerra civil donde se entrelazan su historia personal y de la patria. La intención de validar el nombre de su familia es visible en su obra La Biografía del General Don Dionisio de Puch (1868); como dice G. Batticuore (1993: 14) “La narración intenta inculcar en la memoria popular el culto a los héroes y recuperar para ellos un lugar de privilegio en la historia patria”.

El punto de vista desde el cual se narra la historia es probablemente uno de los puntos más conflictivos del género, ya que siempre está en debate qué tanto hay de verdad en la versión de la historia que expone el testigo. A este respecto, J. M. Gorriti va a legitimar su discurso buscando apoyo en las voces autorizadas de hombres como Avellaneda, Bedoya, Urquiza, Lavalle, Güemes, Puch, quienes firman epistolarios y notas de diarios ratificando las anécdotas y juicios de Gorriti, testimoniando la verdad de lo expresado.

La producción literaria de J. M. Gorriti tiene una intencionalidad dominante: darles a los héroes de la patria un lugar de reconocimiento, rescatar del olvido a los menos conocidos e ignorados, proporcionar datos, escenas, anécdotas, detalles que evoquen al héroe y lo ubiquen en un lugar de excepcionalidad y prueben su participación extraordinaria en la historia. Así se refiere al Gral. Martín de Güemes:

Entretanto, la noticia de su presencia en Horcones se esparció con increíble rapidez; y en menos de una hora, la casa y sus cercanías estaban llenas de una multitud ansiosa que pedía con gritos entusiastas la dicha de contemplar al héroe, ídolo de los corazones y columna de la patria. Él les salió al encuentro, afable y sencillo en su grandeza, tendiéndoles los brazos y llamando a todos por sus nombres, con esa prodigiosa memoria que sólo poseen los grandes capitanes, y que tan mágico poder ejerce sobre las masas populares.

                                                           (“Güemes. Recuerdos de la infancia”, 17)[1]

En su obra aparece reflejado el riesgo que corren las mujeres al leer o escribir novelas, hecho que genera en las jóvenes conductas inconvenientes, ansiedad y manías extrañas, esto se recrea en “La novia del muerto” en Sueños y realidades (1865: 237):

Alguna novela, uno de esos cuentarrones incendiarios que desvelan a las niñas y les avientan los cascos. Sí, pues, de ahí vienen esas oleadas de inquietud y de alegría, de tristeza y de ansiedad.[2]

Otro rasgo reiterado son los amores signados por la tragedia de la guerra, los romances novelescos donde el relato de ficción se organiza alrededor del cuerpo de la mujer que siempre aparece vinculada por lazos románticos o de sangre a los héroes de la gesta patriótica –“La hija del mazorquero”, “La novia del muerto”– siendo ellas también parte de la historia.

Uno de los rasgos de la literatura testimonial que aparece en estos relatos es su visión crítica del orden imperante en la Argentina durante la época de Rosas, pero lo que distingue el relato de Gorriti respecto a los de su época es que ella narra el rosismo desde el Norte Argentino, no desde Buenos Aires. La dicotomía vida-muerte aparece con una fuerza destructiva arrasando vidas, hogares y dejando a la mujer el rol de la heroína que deambula entre un mundo de muertos, sucumbiendo en muchos de sus relatos a la locura. De este modo la escritora se inscribe como protagonista y testigo de una época signada por las luchas militares, exilio, muerte, separaciones y amores trágicos; la escritura aparece como medio de denuncia, de legitimación, de reparación. Con el discurso de una mujer decimonónica, singular y extraña para su tiempo, con una voz propia y fuerte, con una escritura pasional, nostálgica y firme en sus convicciones. J. M. Gorriti pondrá en evidencia en cada uno de sus relatos sus pasiones, creencias y luchas haciendo que se vea, que se sienta y se reconozca en su escritura su propio mundo familiar, social y político.

Juana Manuela Gorriti es considerada la primera novelista argentina y la escritora argentina del siglo XIX con mayor obra publicada, y una de las primeras mujeres latinoamericanas que ejerció la literatura de manera profesional.


[1] Extraído de Ficciones patrias (2001).

[2] Fragmento extraído del ensayo “La novela de la historia” de G. Batticuore, en: El ajuar de la Patria. Ensayos críticos sobre Juana Manuela Gorriti (1993), pág. 24.