La dimensión pasional en la narrativa de Jane Austen, Persuasión

Jane Austen (1775-1817), la escritora clásica de la literatura inglesa que vivió durante el período romántico sin ajustarse a sus cánones, era una novelista cuando la poesía era el género preferido del Romanticismo. En su obra es central el concepto de lo moralmente correcto, lo apropiado; el orden en la conducta que se distancia de los ideales románticos de la época. ¿Por qué Jane Austen puede ser considerada una escritora clásica? Porque un clásico es eterno y universal, es un concepto que trasciende una época histórica. Sus descripciones de las relaciones humanas y el desarrollo de sus personajes se caracterizan por una profundidad universal con validez en todos los tiempos. En los siglos XVIII y XIX el acceso a la educación media y superior estaba muy restringido para las mujeres. Jane Austen se educa en su casa y su profesor fue su propio padre; en ese ambiente doméstico surge la escritora que lamentaba la falta de un espacio propio para desarrollar con tranquilidad su profesión. A través de su escritura la novelista cuestiona la sociedad patriarcal, se enfoca en la naturaleza moral, el lugar de la mujer en la sociedad y en la individualidad femenina. Se la considera escritora costumbrista porque se enfoca en la cotidianeidad de sus personajes más que en el contexto histórico o en los problemas sociales de la época. En su obra se ve reflejado su propio mundo: la clase media alta de provincia y las relaciones entre los seres humanos. Un mundo descripto con humor e ironía donde el matrimonio permite el ascenso social, la seguridad económica; y para las más afortunadas como la protagonista de Persuasión, la felicidad.

Persuasión es publicada póstumamente en el año 1818, su protagonista Anne Elliot es la heroína que sufre por amor. En el inicio de la novela se relata que ha sido persuadida –ocho años atrás- a abandonar a su enamorado considerado no conveniente por su entorno. La protagonista se caracteriza por su mesura, su prudencia y una docilidad frente a las convenciones sociales que se revierten hacia el nudo tensional de la novela, cuando se reencuentra con su viejo amor y este le entrega una carta donde reafirma sus sentimientos. Se transcribe el fragmento:

 “Anne no había hecho más que acercarse a la mesa en la que Frederick  había estado escribiendo, cuando oyó los pasos de alguien que se acercaba; se abrió la puerta y entró el mismísimo Wentworth. Venía a pedir permiso a las señoras para buscar los guantes, que había dejado olvidados. Se dirigió a la mesa con ese propósito, y, dándole la espalda a Mrs. Musgrove, sacó una carta de entre los papeles que se hallaban esparcidos sobre la carpeta, se la tendió a Anne con una expresión de súplica  en los ojos y, tomando los guantes de inmediato, abandonó la habitación sin que Mrs. Musgrove atinara a darse cuenta de lo que hacía… Todo fue cuestión de un momento.

No es para describir la conmoción que aquel hecho produjo en el ánimo de Anne. La carta, enviada a nombre de “Miss A. E.”, era, evidentemente, la que con tanto apuro había cerrado. Mientras lo suponía ocupado en escribir al capitán Benwick, era a ella a quien le escribía. En aquellos renglones se resumía todo cuanto la vida le reservaba. Todo era posible, todo debía esperarse, menos la incertidumbre”.

En la narración, que se caracteriza porque se acumulan acciones sucesivas, la perspectiva de la narradora se funde con lo descriptivo. En la descripción se identifica una simultaneidad temporal donde un testigo ocular, un observador realiza un recorrido del objeto, y se percibe la perspectiva afectiva del texto (Filinich, 2016). En este fragmento se identifica la llamada dimensión pasional del discurso. En el tránsito de lo narrativo a lo descriptivo, de la sucesividad a la simultaneidad, se implica un cambio de ritmo y se instala el punto de vista de un observador. La actividad perceptiva organiza el discurso, en este caso se privilegia la percepción auditiva: “Anne no había hecho más que acercarse a la mesa en la que Frederick  había estado escribiendo, cuando oyó los pasos de alguien que se acercaba; se abrió la puerta…”  y luego algo acontece no al nivel de las acciones sino de las pasiones de los personajes. A partir de este momento se desencadena una sucesión de acontecimientos en el mundo afectivo de los personajes que conduce al desenlace de la novela.

En la versión cinematográfica de 1995 se respeta literalmente la escena narrada en la novela, en el film que tiene a Ciarán Hinds como el capitán Wentworth, la perspectiva del director no modifica el texto original.

En la versión del 2007 con Sally Hawkins como Anne Elliot, se introduce una variación en la escena donde la protagonista sale en la búsqueda de la carta a la casa de un amigo del capitán, la lee en la calle y luego corre por las calles de Bath hasta encontrar al capitán Wentworth.

En su narrativa Jane Austen describe el mundo que la rodea desde la perspectiva afectiva de sus personajes y la esfera de las pasiones de sus heroínas, un universo femenino que trascendió su época y continúa vigente en cada nueva representación de alguno de sus inolvidables relatos.