La ilustración como medio de comunicación visual posee características narrativas y se presenta como un lenguaje debido al uso de códigos, formas, estructuras, usos y significados para transmitir la información; mediante variables artísticas como el dibujo, elementos del diseño y técnicas artísticas. La identidad de cada ilustrador como artista, dependerá del rasgo o detalle que enfatiza en su obra, y en ese detalle sobre el que cae el peso de la significación se evidencia un punto de vista particular sobre un mismo texto. En el caso de la ilustración literaria, el ilustrador puede evidenciar un plano emocional y elaborar obras que evoquen su punto de vista particular para interpretar la realidad.
En el ámbito de la argumentación en la Retórica Visual, desde el enfoque de la pragma-dialéctica, Groarke (1999) postula una teoría de los argumentos visuales donde un argumento puede ser comunicado de manera total o en parte por imágenes, en lugar de palabras. Este autor destaca la fuerza emocional de las imágenes para construir un argumento, pero no solamente para hacer hincapié en una función estética, sino para demostrar un punto de vista.
En toda ilustración se percibe la interpretación que el ilustrador realiza sobre un texto, una lectura particular sobre una historia que puede llegar en algunos casos, a modificar el relato. Esta puede ser entendida como un medio de expresión visual donde un enunciador mediante la representación de un texto, comunica algo a una audiencia.
Con respecto a la ilustración de los clásicos de la literatura infantil, como objeto de estudio atractivo por la complejidad de su enunciación visual, el lenguaje de las pasiones (Fontanille, Greimas, 1994) emerge como variable de análisis. La literatura oral es el origen de los llamados cuentos clásicos de la literatura infantil, los cuentos de la tradición oral recopilados por Basilio, Perrault, los hermanos Grimm, Gorki, etc., son versiones de relatos cuyos orígenes se diluyen en el tiempo, adaptaciones que llevaron estos relatos de la tradición oral a la escritura. En la tradición oral, estos cuentos pertenecían a un folklore campesino y se relataban a un público heterogéneo, que podía estar integrado también por niños
Dentro del plano de las emociones, Plantin (2005) considera que la argumentación se ha definido históricamente por su rechazo de los afectos y del compromiso de la persona en su discurso. De este modo, para fundamentar su pretensión a la verdad, el discurso argumentativo debería ser impasible e impersonal. Sin embargo, los trabajos contemporáneos sobre las emociones demuestran que las relaciones razones-emociones son mucho más complejas. Este autor retoma la problemática de los afectos en el discurso partiendo de la retórica argumentativa, es decir a partir del problema de la proyección de sí mismo en el discurso ethos y de las emociones a partir de las cuales el locutor e interlocutor se (auto) manipulan pathos.
En el primer cuento elegido, La caperucita roja, en la ilustración de Gustav Doré (1883) para la versión de Perrault el punto de vista del ilustrador enfatiza la figura del lobo como la amenaza, en lo que podría ser una hipérbole visual; la figura maximizada del lobo podría representar el temor de la niña. El protagonista es el lobo, que no está humanizado porque de esa manera se suavizaría su ferocidad, el eufemismo no es pertinente en esta representación. El ilustrador lo representa icónicamente como lo que es, una fiera. La imagen de la niña, que no lleva su caperuza roja, pero sí lleva el tarrito de mermelada y la mantequilla para su abuela enferma, lo mira con cierta inocencia. El lobo representa el engaño, la argucia; el bosque podría ser la metáfora del peligro, un lugar oscuro donde se oculta el que miente. En esta versión, otro de los personajes es la abuela que corre con la misma suerte de su confiada nieta, ambas son devoradas por el lobo. En esta composición se enfrentan las dos figuras antagonistas, en una oposición entre la malicia y la inocencia. En la configuración iconográfica de este relato, el ilustrador pone en evidencia su punto de vista sobre la historia al centrarse en la imagen amenazante del lobo, símbolo del peligro que contempla a los ojos a la niña, su víctima.

En la segunda ilustración elegida sobre la adaptación de los hermanos Grimm, la niña aparece en primer plano, en soledad, con el elemento que identifica al personaje: la caperuza roja. Al fondo de la imagen aparece un campo con flores también rojas. A nivel iconográfico, la figura de la amenaza, del peligro latente está ausente de la representación visual. Se utiliza la caperuza roja como elemento distintivo del personaje. En este caso se podría considerar que el punto de vista de la ilustradora –Carmen Segovia– se evidencia en el estado anímico que se refleja en el rostro de la niña, se la puede ver algo abatida, preocupada por un peligro que la circunda pero que no se deja ver. Otro elemento original son los corazones marcados en sus mejillas, como en las flores del campo; esto podría interpretarse como una referencia metonímica a un desarrollo incipiente, una sensualidad latente que se connota en la figura del lobo en el relato. En la soledad del personaje el peligro está implícito, a nivel de las emociones se podría percibir un cierto desasosiego en la mirada de soslayo de la niña hacia el que todavía, no se deja ver.

En otro de los clásicos de la literatura infantil, Blancanieves, en la primera ilustración se representa en primer plano la muerte de Blancanieves, con la manzana como su desencadenante, la niña sin vida y un cuervo posado sobre su pecho. La manzana es roja, como la sangre derramada y como las mejillas aún sonrosadas de la niña. Al fondo, el bosque se percibe amenazante y yermo, como la muerte. El cuervo, ave con un extenso acervo mítico vinculado a culturas paganas y a la literatura; connota muerte, malos presagios y traición, se apoya sobre el cuerpo sin vida. El cuervo es un ave simbólica que se ha vinculado siempre con el mal y la oscuridad. En la literatura de la Edad Media aparece la oposición entre paloma blanca y cuervo negro, identificado con la traición. En la épica medieval, cuando un cuervo aparece volando delante de un personaje, es una señal que puede tener dos significaciones: la traición o un mal presagio. En esta ilustración se podría decir que los elementos que representan visualmente la historia se fijan en la tragedia, el odio que urdió una venganza, y la muerte sin final feliz.

La segunda ilustración elegida se podría asociar a una perspectiva donde la amenaza de muerte está latente en la manzana, pero no consumada. Blancanieves en el centro de la escena corre peligro, pero lo desconoce. En esta ilustración aparece en el fondo una imagen que representaría la maldad que se cierne sobre la inocente niña. El rostro de la bruja, como una hipérbole visual genera la sensación de fuerza maligna que observa con odio a su víctima. En el centro de la imagen se puede ver a una Blancanieves más juvenil que en la anterior ilustración, rodeada por el bosque. Acá el bosque aparece personificado, una de las ramas tiene la forma de una mano que ofrece el símbolo de muerte, la manzana. En esta imagen, se podría reconocer en la rama que sostiene la fruta, una sustitución metafórica de la mano de la bruja. Blancanieves está cercada, aprisionada por un cerco de odio, envidia y malicia que busca su muerte, en la repetición de los árboles se representa el bosque evocado. A diferencia de la primera imagen, en esta la joven mira hacia adelante, se destacan los elementos que la caracterizan como la nieve sobre las ramas y su vestimenta. El color que resalta es el rojo, como la sangre. El final no se anuncia, se connota en la solemnidad de la imagen.

En estas representaciones se podría observar que la retórica visual cumple con una función argumentativa en la ilustración de clásicos de la literatura infantil, en la construcción de una perspectiva particular que evidencia la interpretación que cada ilustrador realiza de un relato. La ilustración puede ser percibida como un lenguaje narrativo, y el ilustrador como un narrador en cada lectura particular de una historia.